Mantener una presión adecuada es fundamental para prolongar la vida útil de cualquier artículo inflable y reducir el riesgo de que se deforme, se dañe o reviente antes de tiempo. Un inflado seguro comienza con la revisión de las instrucciones del fabricante y el uso de un inflador apropiado.

No dejes un artículo inflable completamente expuesto al sol durante largos periodos. Si aumenta la temperatura, libera una pequeña cantidad de aire para reducir la tensión interna. También es importante no arrastrarlo, sobrecargarlo ni utilizarlo para un propósito distinto al previsto.
Antes de cada uso, examina las costuras, las uniones y la superficie en busca de cortes, grietas o abultamientos. Para detectar fugas pequeñas, aplica agua jabonosa sobre las zonas sospechosas: la formación de burbujas puede indicar una pérdida de aire. Realiza las reparaciones con un kit compatible y siguiendo las indicaciones del fabricante.
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Si observas daños importantes, una deformación anormal o una pérdida continua de aire, deja de utilizar el inflable hasta que sea reparado o sustituido.